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"Veinticuatro horas en la vida de una mujer"


Título: Veinticuatro horas en la vida de una mujer (1929)

Autor: Stefan Zweig

Editorial: Acantilado

Temática: Narrativa contemporánea

Número de páginas: 104


                                                                                     
Sipnosis:
Una anciana y aristocrática dama inglesa evoca un día de su vida, muchos años atrás, durante el cual vivió una intensa pasión hacia un joven polaco, jugador empedernido, al que conoció en Montecarlo. La dama, impresionada por la desesperación del muchacho al perder su dinero, intenta ayudarle y evitar que se suicide, para acabar siendo seducida por él.


La obra evoca de forma muy expresiva el gran mundo de comienzos del siglo XX, con su lujo decadente y sus pasiones desatadas, escondidas bajo una rígida capa de convencionalismos sociales. 

El autor logra un brillante contraste psicológico entre los dos protagonistas, bien caracterizados y dotados de una personalidad muy vigorosa. En especial, las páginas que narran los movimientos febriles del jugador ante la ruleta, expresando angustia, avidez o desilusión, alcanzan momentos de gran calidad narrativa.Escrita con estilo elegante y culto, la obra presenta una combinación de elementos sentimentales y psicológicos que, elevándola por encima del género rosa y dándole mayor profundidad novelística, consiguen que su lectura resulte interesante, además de fácil.
La protagonista no consigue apartar al jugador de su vicio y, en cambio, comete la única falta de su intachable vida. Las nociones de misericordia y redención de las culpas no aparecen aquí manejadas en sentido teológico, sino que Zweig, que escribía en una época moralmente muy estricta, defiende a las mujeres que, en medio de una vida matrimonial monótona, se dejan llevar por un arrebato generalmente más emotivo que erótico, y pide para ellas comprensión, y no condena.


El autor:
  (Viena 1881- Brasil 1942)                                               
Escritor austríaco, Stefan Zweig fue muy conocido en las primeras décadas del siglo XX gracias a sus relatos, novelas, ensayos y semblanzas biográficas.

De origen judío, Zweig nació en una familia acomodada y estudió Filosofía en la Universidad de Viena, interesándose desde entonces en la literatura, tanto desde un punto de vista crítico como creativo. En 1901 publicó su primer poemario y desde entonces mantuvo una intensa actividad en diversos campos y géneros, pasando del ensayo a la novela o el teatro con facilidad.

Zweig destacó también por sus firmes posiciones éticas en contra de la guerra, que le llevaron al exilio en Suiza durante la I Guerra Mundial, donde se estableció como corresponsal. Durante varios años, Zweig se dedicó a escribir y a viajar, pasando por Alemania y la Unión Soviética, trabando amistad con numerosos intelectuales de la época.

Tras el auge del nacional socialismo en Austria y Alemania, Zweig decidió establecerse en Londres, ya que su origen judío y sus posiciones pacifistas le situaron en una incómoda posición, siendo su obra prohibida por el régimen nazi. Zweig vivió también en París y viajó por América Latina dando una serie de conferencias.

En 1942, convencido de que la Alemania nazi iba a ganar la guerra y someter al mundo a sus ideales, Zweig se suicidó junto a su segunda esposa. Poco después, en 1944, aparecería su autobiografía, El mundo de ayer.

La obra de Zweig, pese a su éxito en la época, cayó progresivamente en el olvido durante la mayor parte del siglo XX, hasta su recuperación décadas después, siendo obra de estudio por críticos y académicos. De hecho, sus relatos han formado parte de obras tan actuales como la película El gran hotel Budapest, dirigida en 2014 por Wes Anderson.

De entre sus libros, habría que destacar títulos tan importantes como Novela de ajedrez, Amok, El amor de Erika Wald, María Antonieta -biografía que fue llevada al cine-, o su autobiografía, El mundo de ayer.



¿Qué nos ha parecido?

La novela nos mete de lleno en el ambiente de la aristocracia de principios de s XX . Todas coincidíamos en lo magnífica y detalladamente que narra Zweig las emociones de la protagonista hasta llevarla a sentirse salvadora y no importarle enfrentarse a los convencionalismos sociales y morales que luego durante años la llenan de vergüenza.

Como momento cumbre, casi mágico, el que ocurre en el casino en el que el ludópata transmite con el movimiento de sus manos al mover las fichas al apostar. Demuestra un gran dominio del lenguaje para transmitir lo que es el lenguaje de las manos.

Se comenta que al ser un narrador quien cuenta la historia y no la protagonista se crea una mayor distancia entre el lector y la narración. Por el contrario en la Herencia de Esther de Sándor Márai al ser la narradora la protagonista da un sentido más intimista a la narración.

El libro nos ha parecido que está magistralmente escrito. Es breve y se lee de un tirón, engancha desde la primera página.


 En conclusión

Muy recomendable su lectura para pasar una buena tarde.

















6 comentarios:

Novela corta, de fácil lectura que describe con lenguaje sencillo las pasiones humanas, en una sociedad de principios del siglo XX, en la que priman las apariencias. Profundiza con maestría en las emociones y sentimientos femeninos. Recomendable para pasar una tarde.

De fácil y amena lectura, tiene el don de atrapar al lector desde la primera página. Novela muy cortita y muy bien escrita. Se mueve en el mundo de los sentimientos y pasiones llevados al extremo que hacen a su protagonista a tener comportamientos que no puede controlar y chocan en una sociedad muy convencional. Me he reconciliado con el autor del que no guardaba muy buen recuerdo por la biografía de "María Antonieta" que no llegué a terminar.

Me ha gustado la valentía de la protagonista al relatar su historia con total sinceridad sabiendo que para su época sería muy criticada. En su relato se describe a si misma como "salvadora" del personaje adicto al juego y cómo cuando se asume ese papel (el de salvadora) en la realidad no funciona.

Me ha gustado mucho la agilidad del autor, en el relato. Sentimientos, emociones, lo prohibido, dentro de un ambiente convencional.

Muy bien escrito, de lectura ágil y directa. Unas descripciones magistrales, que te sumergen en el mundo de las pasiones desquiciadas de un ludópata como si estuvieras siguiendo una película. Las escenas "se ven". Vocabulario exquisito, muy cuidado, como solo saben hacerlo los granides autores.

La novela de Zweig está muy bien escrita. Quizá las descripciones según mi parecer se hacen demasiado largas. Puede que la intención del autor con ellas fuera que el lector pudiera captar el ambiente y el motivo. Lo que menos me ha gustado es el tratamiento del tema. Aunque hay que mirar la novela con la distancia debida, fue escrita en 1927, y las convenciones sociales de la época no son las de ahora. Es una mujer con un secreto (secreto en cierto sentido porque la única que lo conoce es ella ya que el otro actor ha desaparecio, murió)la que toma la iniciativa de contarle a un extraño su historia. ¿Por qué elige Zweig esta forma y no la de contarla en primera persona, sin ser una confesión? Parece que quiera explicar en el libro que la purga del pecado ha de tener un intermediario. He leído recientemente otro libro de temática parecida aunque no igual, que se narra en primera persona y es mucho más verosímil. Os lo recomiendo es: La herencia de Eszter de Sandor Marai, para mí mucho más interesante.

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