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"La sombra del ciprés es alargada" de Miguel DELIBES


Título: La sombra del ciprés es alargada

AutorMiguel Delibes 

Editorial: Destino 

Temática: Novela contemporánea 

Nº de páginas: 352 


Año Edición: 2019 

Año Publicación: 1948 




Sipnosis 
Pedro, el protagonista, es huérfano desde su niñez. A instancias de su tío y tutor viene a parar para su educación al hogar sombrío de don Mateo Lesmes, en la austera y recoleta ciudad de Ávila. Preceptor esforzado pero pésimo pedagogo, don Mateo educará al muchacho en la creencia de que para ser feliz, o al menos para no ser desgraciado, hay que evitar toda relación con el mundo, toda emoción o todo afecto. Sólo la vitalidad y juventud del protagonista podrán, años después, ayudarle a superar el pesimismo inculcado. Sin embargo, los acontecimientos parecen obligarle a recordar lo aprendido... 

Delibes, con un impecable estilo que asombra aún más por cuanto se trata de su primera novela, consigue una espléndida obra donde la muerte, que rodea y golpea constantemente al protagonista, es vencida, finalmente, por la esperanza.

Una novela sobre el amor y la esperanza que supuso el descubrimiento de Miguel Delibes y marcó un antes y un después en la narrativa española.


El autor
 Valladolid, 1920-2010
Novelista español. Doctor en Derecho y catedrático de Historia del Comercio; periodista y, durante años, director del diario El Norte de Castilla.

Su sostenida labor como novelista se inicia dentro de una concepción tradicional con La sombra del ciprés es alargada, que obtiene el Premio Nadal en 1947.

Publica posteriormente Aún es de día (1949), El camino (1950), Mi idolatrado hijo Sisí (1953), La hoja roja (1959) y Las ratas (1962), entre otras obras. En 1966 publica Cinco horas con Mario y en 1975 Las guerras de nuestros antepasados; ambas son adaptadas al teatro en 1979 y 1990, respectivamente. Los santos inocentes ve la luz en 1981 (y es posteriormente llevada al cine por Mario Camus); más adelante publica Señora de rojo sobre fondo gris (1991) llevada al teatro en 2018 y Coto de caza (1992), entre otras.

Su producción revela una clara fidelidad a su entorno, a Valladolid y al campo castellano, y entraña la observación directa de tipos y situaciones desde la óptica de un católico liberal. La visión crítica, que aumenta progresivamente a medida que avanza su carrera, alude sobre todo a los excesos y violencias de la vida urbana.

Entre los motivos de su obra destaca la perspectiva irónica frente a la pequeña burguesía, la denuncia de las injusticias sociales, la rememoración de la infancia (por ejemplo en El príncipe destronado, de 1973) y la representación de los hábitos y el habla propia del mundo rural, muchos de cuyos términos y expresiones recupera para la literatura.

Delibes es también autor de los cuentos de La mortaja (1970), de la novela corta El tesoro (1985) y de textos autobiográficos como Un año de mi vida (1972). En 1998 publica El hereje, una de sus obras más importantes de los últimos tiempos.

Considerado uno de los principales referentes de la literatura en lengua española, obtiene a lo largo de su carrera las más destacadas distinciones del ámbito literario: el Premio Nadal (1948), el Premio de la Crítica (1953), el Príncipe de Asturias (1982), el Premio Nacional de las Letras Españolas (1991) y el Premio Miguel de Cervantes (1993), entre otros. Desde 1973 fue miembro de la Real Academia Española.


Comentario









1 comentarios:

Es la segunda vez que leo la novela de Delibes y tengo sentimientos encontrados, no sé si me ha gustado más o menos. Claro que cuando la leí por primera vez no había leído ninguna obra más de Delibes y ahora he leído muchas. Se nota que es una obra de escritor joven, aún así tiene un rico vocabulario y un trazo de escribir que ya descubre a un gran escritor.
El tema del libro, el pesimismo y el fatídico destino de la vida, metáfora del negro destino que veía a nuestro país el escritor. Poco a poco Delibes se fue curando de ese pesimismo en sus otras obras pero en esta novela es tan rotundo que te deja descorazonado.
La primera parte parece más sólida que la segunda, aunque ésta está muy bien escrita también.
Un gusto volver a Delibes.
La película la recuerdo en blanco y negro y tristísima. Me impresionó mucho la escena de la muerte del amigo, de Alfredo.

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